La tarta de la abuela – Grandma’s pie

Por @latino.romano

Un tacita de azúcar, una tacita de amor, una cucharada de ternura y dos gotitas de amor. Es la mejor fórmula para alegrar el corazón.

Con esmero hace una mezcla, con esmero e ilusión, pone un volcán sobre la mesa, azúcar, harina y compasión; ingredientes esenciales para una tarta de emoción.

Los años de la abuela que engalanan su blanca corona, son una gran escuela, de mimos para su bordona. Siempre un buen consejo ofrece ante un rostro apagado. Un tecito en la cocina, ¡Que rico huele el horno! Seguro es pan aliñado. Una charla muy breve y el ánimo está consolado.

Un tacita de azúcar, una tacita de amor, una cucharada de ternura y dos gotitas de amor. Es la mejor fórmula para alegrar el corazón.

Mezcla la harina la abuela, con la manteca y las manzanas. Doran las galletas de vainilla y el horno suena su campana. Mejor arrimo una silla y seguro me darán mi tajada. No valen las caras largas cuando las cosas empeoran, la abuela sale al rescate con sus panes que doran. Cualquier postre es bueno para un corazón que llora.

Listo el té, también listo el chocolate, listo el jugo de limón y un puñado de cacahuates. Toda una fiesta se arma en la cocina de la doña, es imposible evitarla las ramas secas retoñan, se me olvidan las penas y se cae de mi herida la ponzoña.

Un tacita de azúcar, una tacita de amor, una cucharada de ternura y dos gotitas de amor. Es la mejor fórmula para alegrar el corazón.

Cuanto quiero a mi abuela, es la mejor cocinera. Me da un buen regaño temprano pero si le obedezco me espera, una tarta de manzana que se enfría en la ventana y un helado de vainilla con trozos de ciruela.

Han pasado los años y yo añoro el tiempo feliz, cuando corriendo en el patio, resbalaba en un desliz, me golpeaba la rodilla formando así un alboroto, y mi abuela me consentía salvándome del terremoto, poniendo un tazón en la mesa y cortando una tajada, para endulzar a su bebe con una deliciosa tarta de manzana.

 

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By @latino.romano

A cup of sugar, a cup of love, a spoonful of tenderness and two drops of love. It is the best formula to brighten the heart.

With care he makes a mixture, with care and illusion, he puts a volcano on the table, sugar, flour and compassion; essential ingredients for an emotion cake. The years of the grandmother that adorn her white crown, are a great school, of mimes for her bordona.

Always a good advice offers in front of a dull face. A teaspoon in the kitchen, How delicious the oven smells! Surely it’s bread seasoned. A very brief talk and the mood is consoled.

A cup of sugar, a cup of love, a spoonful of tenderness and two drops of love. It is the best formula to brighten the heart.

Mix grandmother’s flour, butter and apples. Brown the vanilla biscuits and the oven rings its bell. I’d better get a chair and I’m sure they’ll give me my slice. Long faces aren’t worth it when things get worse, Grandma comes to the rescue with her golden breads.

Any dessert is good for a crying heart. Ready tea, ready chocolate, ready lemon juice and a handful of peanuts. All a party is armed in the kitchen of the doña, it is impossible to avoid it the dry branches sprout, I forget the sorrows and the poison falls of my wound.

A cup of sugar, a cup of love, a spoonful of tenderness and two drops of love. It is the best formula to brighten the heart.

As much as I love my grandmother, she is the best cook. She gives me a good early scolding but if I obey her she waits for me, an apple pie that cools in the window and a vanilla ice cream with pieces of plum.

Years have passed and I miss the happy time, when running in the courtyard, I slipped on a slip, hit my knee forming a fuss, and my grandmother consented to save me from the earthquake, putting a bowl on the table and cutting a slice, to sweeten her baby with a delicious apple pie.