Por @latino.romano

Como aplausos en el techo, como pisadas de miles, sonaban las gotas de lluvia al caer. Un sonido inconfundible, confirmado por el manto húmedo que acariciaba la ventana.

La mañana era más fría que de costumbre, el cielo opaco se disfrazaba de noche, pero el reloj desafiante con su tic tac decidido, anunciaba que era la hora de comprar pan.

La hacendosa dama corrió escaleras arriba a su cuarto a buscar su sombrilla. La hora del pan era el ritual matutino más importante para su familia, imposible de evitar. El pan recién horneado con olor a canela y romero era único en esa cuadra. Solo los más tenaces podían disfrutarlo si llegaban a tiempo.

Otros como ella eran cazadores de ese tesoro. A la hora indicada se les veía correr a la panadería de la esquina, a formar una larga fila. Los primeros en llegar sonreían, los demás se inquietaban, los últimos se lamentaban.

La sombrilla no aparecía por ninguna parte. La lluvia fuerte podía escucharse hasta debajo de las camas. Su desesperación era más evidente a cada instante. Su paso más acelerado, sus maneras más agresivas.

¿Dónde estaba? ¿Por qué las cosas desaparecen cuando más las necesitas? La ordenada habitación se transformaba mientras hurgaba en cada estante, cada gaveta, cada rincón. El olor del pan horneado se desvanecía de su pensamiento dando paso a la rabia.

Enfrentar la lluvia parecía una idea posible, pero mojarse con agua fría tan temprano era una empresa peligrosa.

Bajó las escaleras a toda prisa, dispuesta a destrozar la sala de estar si era necesario. Una rápida mirada al perchero le permitió ver la silueta de un bastón detrás de una gabardina. La alegría volvió a su alma, el sabor del pan fresco le hacía agua la boca.

Salió a toda prisa a la puerta principal, lista para correr a la fila de la esquina, a conseguir su pan a toda costa.

Abrió su sombrilla con mucha fuerza, y en ese instante la lluvía dejó de caer y un bello y enorme Sol apareció entre los nubarrones del cielo.

Cerró lentamente su bastón, mirando hacia arriba confundida. Cuando salió a la calle, miró en la esquina una larga fila de clientes, todos esperando comprar pan. Los primeros, totalmente empapados pero sonrientes, otros, vistiendo impermeables pero inquietos, y los últimos, cerrando sus sombrillas con caras largas.

Hoy quiero recomendar a un escritor que nos presenta una narración sobre un tema muchas veces escrito pero siempre fresco. En su post veremos como hizo para lidiar con su problema. Disfruten leyendo a:

 

@victhory69

 

Insomnio

 


 

Las imágenes son propias, de colaboradores o cortesía de Pixabay.com autorizando su uso al autor del blog @latino.romano bajo licencia CC0. Puedes hacer click en la imagen para ver su fuente. Si te ha gustado, no dudes en compartirlo y apoyar al escritor.

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