Por @latino.romano

Las líneas que dividen la carretera parecían una sola de tanto mirarlas. Las horas no pasan en vano, el ciclo de la vida tiene su propósito; un propósito independiente y autoritario.

Reía a carcajadas aquella tarde en el bar mientras bebía una cerveza. El comentario jocoso del cantinero y las maneras graciosas de cierto comensal eran la comidilla del día.

Su mente estaba fresca entonces, podía recordar nombres y calcular las ganancias que obtendría al entregar su carga la mañana siguiente. Hasta bailó un par de piezas con una dama. Finalmente salió, cuando el Sol se despedía en el horizonte, rumbo a un lugar lejano y solitario en su veloz camión negro.

La noche era otra cosa. Los suaves tonos rojizos que delineaban las montañas habían dado paso a las sombras; reinas de la oscuridad.

Los faroles de su camión eran la única fuente de luz en cientos de kilómetros. El cansancio arropaba su cuerpo como una gruesa manta para el frío. El sueño le acariciaba el oído, le acolchonaba el cuello y le cantaba una canción de cuna; un peligroso compañero en un viaje tan largo por carretera.

Pero más peligroso era su terquedad. El deseo de llegar tan pronto como fuera posible, de salvar su reputación de chofer y de obtener rápidas ganancias, le hacían ignorar que muchos otros guerreros antes que él habían entablado la misma batalla y muy pocos salieron vencedores.

Así pasaron las horas y la danza de las estrellas en el cielo. El guerrero luchando contra el sueño, conduciendo su veloz camión. El camino solitario y oscuro, testigo de luchas pasadas. La valiosa carga esperando llegar a su destino.

Con tristeza fue recordado aquel chofer. En el bar se solía contar la ocasión de su última cerveza, de su último baile, de sus carcajadas alegres…

Esta historia es una reflexión que nos invita a pensar en el valor de nuestras vidas. Conducir un vehículo con sueño no es buena idea, lo ideal es para y descansar, solo así tendremos mejores posibilidades de evitar un lamentable accidente. En lugar de que alguien cuente nuestra historia, mejor es contarla nosotros mismos.

 

Las imágenes son propias, de colaboradores o cortesía de Pixabay.com autorizando su uso al autor del blog @latino.romano bajo licencia CC0. Puedes hacer click en la imagen para ver su fuente. Si te ha gustado, no dudes en compartirlo y apoyar al escritor.

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