Por @latino.romano

Niño difícil para obedecer y escuchar, así es Pablito el hijo de Don Albenebar. Nunca está atento siempre con la mirada perdida, observando las formas de cada cosa que encuentra durante el día.

En la escuela sus maestras suelen llamarle la atención: —¡Pablo, despierta! Deja a un lado tu imaginación.

Los cálculos y las letras a Pablo no se le dan, prefiere el dibujo y las formas en papel recrear. No conoce bien los libros de historias o ciencia, pero siempre lleva cartulina para plasmar lo que piensa. Con una forma diferente de ver el mundo y sus figuras, Pablito traza en sus lienzos extrañas figuras.

¡Que desconsuelo y dolor! Grita la madre del niño. Su padre Don Albenebar le regaña furioso y confundido. Quiere un hijo abogado, militar o doctor, pero el pequeño Pablito solo quiere ser pintor.

Trazos y colores, dibujos y formas, siluetas y sombras. Va llenando la casa, las paredes y las alfombras. Es para él un mundo que no desea abandonar. Una decepción para Don Albenebar.

Pasó el tiempo y los años y Pablo siguió su sueño. Olvidó las normas del artista y de sus trabajos siempre fue dueño. Algo curioso, único y singular, es el arte de Pablo, el hijo de Don Albenebar.

No sabe de remedios, de leyes o de disciplina; pero sus dibujos brillan en los carteles de cada esquina. Hasta el alcalde se jacta de conocerle y muchas mujeres celosas esperan por esposo tenerle.

Gran fortuna le sigue y a Pablo nunca le falta nada. Su madre ahora sonríe, pues su hijo es un artista de gran talla.

Don Albenebar se pasea por las calles orgulloso, mira las obras de su hijo que son trazos curiosos. El pequeño niño que en la escuela no quería estudiar, terminó dedicándose solo a dibujar. Aunque se esperaba que fuera un vago más de la sociedad, sus obras son famosas y valen un dineral.

Saluda Pablito, saluda sonriente a tus amiguitos. Tus colores de cera, tus pinturas, tus lienzos y tus dibujitos.

Los sueños siempre serán sueños y poco daño podrán lograr, lo interesante es hacerlos reales al llegar la hora de despertar.


 

Esta invitación es solo para 100 personas, no pierdas la tuya: https://discord.gg/jCS6kZ4


 

By @latino.romano

It is a difficult child to obey and listen to, so is Pablito, the son of Don Albenebar. He is never always attentive to the lost gaze, observing the forms of everything he finds during the day.

At school, his teachers tend to attract his attention: -Paul, wake up! Put aside your imagination.

Calculations and letters are not given to Paul, he prefers drawing and forms on paper to recreate. He does not know well the books of history or science, but always carries cardboard to capture what he thinks. With a different way of seeing the world and its figures, Pablito traces strange figures in his canvases.

What grief and pain! shouts the child’s mother. His father Don Albenebar scolds him furiously and confused. He wants a son, a lawyer, a soldier or a doctor, but little Pablito only wants to be a painter.

Strokes and colours, drawings and shapes, silhouettes and shadows. He fills the house, the walls and the carpets. It is for him a world he does not want to leave. A disappointment for Don Albenebar.

Time and years passed and Paul followed his dream. He forgot the rules of the artist and of his works he was always the owner. Something curious, unique and singular, is the art of Pablo, the son of Don Albenebar.

He doesn’t know about remedies, laws or discipline; but his drawings shine on the posters in every corner. Even the mayor boasts of knowing him and many jealous women wait for their husbands to have him.

Great fortune follows and Pablo never lacks anything. His mother now smiles, for her son is an artist of great stature.

Don Albenebar strolls through the streets proudly, looking at his son’s works that are curious strokes. The little boy, who did not want to study at school, ended up devoting himself to drawing. Although he was expected to be a vagabond of society, his works are famous and worth a fortune.

Greet Pablito, greet your little friends with a smile. Your wax colors, your paintings, your canvases and your little drawings.

Dreams will always be dreams and little harm can be achieved, the interesting thing is to make them real when it’s time to wake up.


 

 

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