Por @latino.romano

La puerta de madera que cubría la ventana golpeaba una y otra vez su propio marco. El viento era muy fuerte fuera de la casa. La habitación oscura apenas dejaba ver la silueta de su cuerpo.

Sentada en el piso sobre una almohada, con su largo cabello cubriéndole el rostro, sollozaba desesperada ante la sensación de una pérdida.

Nadie entendía su dolor, ni siquiera ella misma lo entendía. Una mezcla de decepción y quebranto, de rabia y remordimiento; sentía cada lágrima como una daga que atravesaba sus mejillas, sus manos y su vientre.

La brisa golpeaba la puerta de la ventana. Hojas de abedul se colaban por la pequeña entrada, decorando las arrugadas sábanas de la cama y la alfombra del piso.

Ramas desgarradas de arbustos, impelidas por el viento furioso, chocaban contra las paredes rompiendo su cubierta; causándoles heridas que desfiguraban su semblante. Una cortina espesa de polvo hacía imposible mirar al horizonte, donde la luz del Sol se agotaba de intentar atravesar el manto de nubes.

No había consuelo, ni palabras amables para reconfortar. Solo el vacío de la casa ofrecía una esperanza, la oportunidad de ser habitada por cuervos y reptiles, por viento frío y humedad. Los nuevos amos y señores del reino. Los herederos de la tragedia… los hijos del dolor.

En sus manos una rosa le hiere con sus espinas, pero la tristeza de su corazón es tan intensa, su pesar tan profundo, que sus dedos apenas sienten las terribles caricias de la flor.

Poco a poco va cediendo el viento. La puerta de la ventana deja de golpear su propio marco. Las paredes se recuperan de sus heridas, y las manos ya no sangran por las espinas. El sollozo da paso a la risa y el Sol se asoma dentro de la habitación para secar las lágrimas.

Ha sido un episodio pasajero, uno de tantos que suele visitarla en las tardes de ocaso. Como león reclaman su espacio, pero luego se cansan y se marchan a destrozar otra alma.

Regocijo, regocijo trinan las aves. El perfume de rosas impregna las sábanas de la cama y las mejillas lavadas, inmaculadas para la más blanca sonrisa.

Hoy quiero recomendar a un autor que nos presenta un poema romántico ideal para compartir. Disfruten leyendo a:

 

@yiobri

 

Mi placer es mirarte

 


 

Las imágenes son propias, de colaboradores o cortesía de Pixabay.com autorizando su uso al autor del blog @latino.romano bajo licencia CC0. Puedes hacer click en la imagen para ver su fuente. Si te ha gustado, no dudes en compartirlo y apoyar al escritor.

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