Por @latino.romano

Imagine que está en una balsa de bambú en medio del océano, vistiendo solo una camiseta sin mangas y un pantalón corto, sin comida ni agua dulce, con solo un remo pequeño a su disposición. ¿Cómo llego allí? No importa eso.

Imagine que despierta y se encuentra en esa situación desesperada. A su alrededor solo hay agua por cientos y cientos de kilómetros.

El Sol brilla sobre usted con mucha fuerza y sabe que si se queda en ese lugar morirá sin duda en cuestión de días. Entonces ¿Qué hará?.

La mayoría de las personas dirían que tratarían de usar el remo y dirigir la balsa a algún lado. Quizá esperando encontrar una ruta por donde transiten barcos mercantes o pesqueros. Tal vez atinando a encontrar una corriente que los lleve a una isla habitada o a las costas del continente más cercano.

¿Usted haría eso? De seguro que después de pensarlo un poco, se dará cuenta de que es la única opción disponible por los momentos. Lo cierto es que todos concuerdan en algo: No quedarse con los brazos cruzados.

Todos los días nos enfrentamos a situaciones inesperadas, situaciones que ponen a prueba nuestro ingenio para solucionar desafíos y superar obstáculos. Algunos de los problemas que sufrimos son causados por terceros, allegados a nosotros, otros nos los causamos nosotros mismos. Buscar a quién culpar siempre es una medida de alivio muy practicada por el ser humano, aunque nunca arroja resultados positivos.

El hombre en la balsa en medio del océano por ejemplo, podría pensar en quién es el culpable de que se encuentre en esa situación, pero más útil le será ponerse a remar. Quizá pueda refunfuñar y lanzar palabras de queja contra el culpable mientras rema.

Un hombre vestido con traje y corbata pierde el bus que lo llevaría a su oficina. Puede detenerse y hacer una pataleta, quizá esté en su derecho de hacerlo, pero más útil le será buscar otro transporte para ir a su lugar de empleo.

Parece una reflexión de vida simple y obvia, pero lo común es que la olvidemos cada día y nos quedemos de brazos cruzados en medio del océano a morir bajo el Sol cuando sufrimos un contratiempo; en lugar de remar para salir de allí.

Recordemos esto hoy mientras cumplimos con nuestras obligaciones, si tenemos algún inconveniente durante el día, pensemos en resolverlo como si estuviéramos en una balsa de bambú en medio del océano.


 

 

Las imágenes son propias, de colaboradores o cortesía de Pixabay.com autorizando su uso al autor del blog @latino.romano bajo licencia CC0. Puedes hacer click en la imagen para ver su fuente. Si te ha gustado, no dudes en compartirlo y apoyar al escritor.

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