Por @latino.romano

Su padre le gritaba desde las gradas. Su madre lo acompañaba sonando una corneta. Muchas personas aplaudían y lanzaban vítores de ánimo. Otros decían improperios al equipo contrario.

El pequeño niño parecía un soldado con su uniforme y su gran casco. Su bate de beisbol parecía tener su misma estatura. Ya contaba dos strike y la multitud presente solo lo presionaba más y más para que acertara un buen hit. Para que fuera el héroe del día, la estrella del equipo.

El pequeñín solo quería divertirse tal como los demás niños presentes, pero sus padres tenían otra cosa en mente. Para ellos el juego era en realidad un duelo, una batalla de gritos y de orgullo donde solo los vencedores pueden reclamar helados y una hamburguesa. Los perdedores solo reproches y desilusión.

El lanzador se preparó para enviar la bola, una recta alta que apenas pudo conectar el bateador.

El tercera base se acercó para tomarla, pero la luz del sol le cegó los ojos y la dejó caer. Recogió rápidamente la pelota y la lanzó a primera base, justo cuando estaba llegando el corredor.

El árbitro sentenció el out, y comenzó la verdadera batalla. Los padres enardecidos casi se arrojaron al terreno de juego. Vasos plásticos y cubos de hielo volaron por el aire.

Los entrenadores tuvieron que sacar a los niños para resguardarlos. Los gritos coléricos semejaban la ocasión a una pelea de gallos. Algunos vendedores ambulantes observaban el espectáculo con risas, otros con decepción. Era increíble que un simple evento deportivo infantil terminara tan mal.

—¡Al menos llegaron hasta la séptima entrada! —dijo el encargado del parque— el juego anterior terminó antes de la quinta si no más recuerdo.

Así crecían los futuros deportistas en aquel pueblo. Deseando jugar y divertirse como niños, pero siendo los gladiadores preferidos de sus padres.

Este relato reflexivo nos invita a pensar en una problemática no muy ajena al mundo del deporte. Quizá los padres estamos esperando mucho de nuestros hijos, entendiendo mal como ayudarlos a disfrutar de la vida. Esperando que la vivan según nuestros gustos. Hoy quiero recomendarles a un escritor que suele escribir poesía reflexiva muy interesante, él no nos habla de deportes o niños en su publicación; nos habla de amor. Un amor del que se siente prisionero, espero lo disfruten.

 

@larryparra

 

Prisionero de amor

 

Interesantes sentimientos expresados en esta poesía donde al autor le parecen una cárcel las experiencias vividas con la persona amada que, al parecer, se ha marchado…


 

Las imágenes son propias, de colaboradores o cortesía de Pixabay.com autorizando su uso al autor del blog @latino.romano bajo licencia CC0. Puedes hacer click en la imagen para ver su fuente. Si te ha gustado, no dudes en compartirlo y apoyar al escritor.

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